Todos hemos escuchado por lo menos una vez en nuestra vida el dicho “Mens sana in corpore sano“, o “Mente sana en cuerpo sano”. Posiblemente mucha gente, a pesar de conocerlo, nunca le ha prestado demasiada atención o no le ha dado importancia. Sin embargo, es algo a tener en cuenta, especialmente considerando la importancia que la psicología ha ido tomando con el paso de los años. Y es que, el campo de la fisioterapia está más relacionado con el de la psicología de lo que uno puede llegar a pensar. El día de hoy, explicaremos a detalle de qué manera estos dos campos se cruzan entre sí, y cómo se complementan como si de dos caras de una misma moneda se trataran.
El impacto de la mente sobre el cuerpo.
La mente es probablemente la parte más poderosa del cuerpo. Bajo diversas condiciones puede hacer cosas como alterar totalmente la manera en la que alguien percibe el mundo, darle un sabor a cosas que ingerimos que no debería tener, aumentar nuestras capacidades por encima de lo que parecían límites en momentos críticos, o incluso mejorar nuestro estado físico frente a una enfermedad simplemente por PENSAR que un tratamiento funciona. Sin embargo, este poder puede ser autodestructivo. Por ejemplo, una persona con suficiente estrés, algo plenamente mental, suele sufrir malestares físicos a costa de ello, como pueden ser una menor resistencia al dolor, o una elevada tensión muscular. Otro caso muy llamativo, es como no saber suficiente sobre la gravedad de una enfermedad o lesión puede provocar un estrés que hará más difícil su cura.
El impacto del cuerpo sobre la mente.
Bajo una lógica similar al apartado anterior, el estado del cuerpo también suele ser un factor clave en el estado de la mente. El malestar físico, independientemente de lo simple que sea, también puede afectar negativamente al estado mental de una persona bajo ciertas condiciones. Por ejemplo, estar lesionado o enfermo por mucho tiempo tiende a impactar de forma negativa el estado de animo. Esto puede ocurrir si la lesión o enfermedad se da de una forma que impacte de forma notable el día a día. O, en caso de que la persona sienta dolor constantemente.
Mente sana Y Cuerpo sano.
Una vez vistos los casos anteriores, queda claro por qué los campos de la psicología y la fisioterapia van tan de la mano. Los problemas que tanto mente como cuerpo pueden tener, no tienen por qué quedarse solo en estos, sino que pueden llegar a tener un impacto sobre el otro. Se pueden tratar por separado problemas del cuerpo y la mente, pero en una buena cantidad de casos, ambos se juntan y es necesario obtener ayuda en ambos campos a la vez. Es por esto que se suelen dar casos donde técnicas psicológicas y fisioterapia se usan a la vez, o incluso, casos donde fisioterapeutas y psicólogos combinan sus esfuerzos para solucionar de la mejor forma posible los problemas de una persona. Combinan sus esfuerzos, para obtener una mente sana en un cuerpo sano. La combinación de fisioterapia y psicología en tratamientos proporciona una estrategia multidimensional que aborda tanto la mente como el cuerpo, potenciando las posibilidades de una recuperación exitosa.
Fisioterapia y Psicología en adolescentes
La colaboración entre fisioterapia y psicología puede ser especialmente efectiva para abordar los problemas en adolescentes, desde problemas de autoestima y autoimagen, lesiones deportivas, problemas posturales, hasta el estrés, la ansiedad o la depresión, las adicciones tanto a sustancias como a comportamientos, repercuten de manera significativa en el bienestar físico y psicológico del individuo. Durante la adolescencia, fase vital en la que se producen importantes cambios y descubrimientos, estos impactos pueden ser aún más profundos. Para los jóvenes en este período trascendental de desarrollo, la combinación de intervenciones de fisioterapia y psicología puede ser esencial para un tratamiento integral y efectivo de las adicciones.
El tratamiento de adolescentes con problemas de adicciones suele requerir un enfoque multidisciplinario para abordar tanto las causas subyacentes de la adicción como sus consecuencias físicas y psicológicas. La combinación de fisioterapia y psicología puede ser una estrategia efectiva en este contexto.
Psicología en el tratamiento de adicciones:
- Terapia individual: Ayuda al adolescente a comprender las razones subyacentes de su adicción, a desarrollar habilidades de afrontamiento y a establecer objetivos para su recuperación.
- Terapia grupal: Proporciona un espacio donde los adolescentes pueden compartir sus experiencias y apoyarse mutuamente en el proceso de recuperación.
- Educación sobre adicciones: Ayuda a los adolescentes a comprender la naturaleza de su adicción y las consecuencias asociadas.
- Apoyo familiar: La familia juega un papel crucial en la recuperación de un adolescente adicto. La terapia familiar puede ayudar a resolver conflictos y a establecer un entorno de apoyo.
Fisioterapia en el tratamiento de adicciones:
- Rehabilitación física: Las adicciones, especialmente las relacionadas con sustancias, pueden tener efectos devastadores en el cuerpo. La fisioterapia puede ayudar a recuperar la fuerza, la movilidad y la función física general.
- Gestión del dolor: Algunos adolescentes pueden recurrir a las drogas como una forma de manejar el dolor físico. La fisioterapia ofrece técnicas y terapias alternativas para el manejo del dolor sin recurrir a sustancias.
- Ejercicio terapéutico: El ejercicio es una herramienta valiosa en la recuperación de adicciones. Ayuda a liberar endorfinas, mejora el estado de ánimo, reduce el estrés y la ansiedad, y mejora la salud general.
- Estrategias de relajación: Técnicas como la respiración profunda, la meditación y la relajación muscular progresiva pueden ayudar a manejar el estrés, la ansiedad y otros desencadenantes de la adicción.




